Fertilizantes: ¿mito o realidad?


Coorganizado con la Asociación Civil Fertilizar y el International Plant Nutrition Institute – IPNI – tuvo lugar la conferencia destinada a abordar los interrogantes acerca de cómo intensificar los sistemas a través de la fertilización y cuáles son las pautas de manejo. Asimismo se hizo un repaso de los puntos más destacados del reciente Simposio del IPNI. La charla fue coordinada por María Fernanda González San Juan y desplegada por Fernando García y Octavio Caviglia.
Fernando García es director regional del International Plant Nutrition Institute para el Cono Sur y Octavio Caviglia es especialista en manejo de cultivos, miembro del INTA Paraná. Tras una breve presentación de la coordinadora, María Fernanda González San Juan, García tomó la palabra.
Su disertación se tituló “El impacto de la nutrición mineral en el crecimiento de las plantas”. El primer concepto en el que García hizo hincapié fue la relación directa que existe entre la nutrición de los cultivos y la nutrición humana, para luego expresar que la solución a esta problemática se encuentra en el ámbito agrícola. Asimismo se refirió al cambio climático y su razón vinculada a la fecha de siembra según el nivel de nitrógeno aplicado. “Es de suma importancia establecer una diferenciación de ambientes ya que se presenta una notable variación en su rendimiento así como en el costo directo”, señaló.
A continuación logró una atractiva vinculación entre nutrición y enfermedades. “La alimentación impacta al patógeno. Por lo tanto, es necesaria la utilización de los fosfitos, que activan un sistema de defensa en la planta cuando sufre un ataque por patógeno o insecto”, señaló. Posteriormente, se refirió al medio ambiente, más puntualmente al ya conocido, efecto invernadero. La sorpresa invadió la cara de los oyentes cuando García mencionó que en Argentina, el 44% de los gases de efecto invernadero proviene de la agricultura. “La única solución es llevar a cabo mejores prácticas de manejo”, aseguró.
Luego llegó el turno de los monocultivos, y García sostuvo que pese a ser buenos para los productores, son muy malos para el suelo. Y agregó: “Debemos plantear un nuevo modelo de utilización de los recursos. La inversión en ciencia se traduce en generación de conocimiento y nuestro país debe utilizar los conocimientos producidos por los competidores agrícolas ya que está extremadamente atrasado en esta área”.
Posteriormente llegó el tiempo de Octavio Caviglia, cuya disertación se tituló “Intensificación agrícola. Enfoque a nivel de sistema para mejorar la eficiencia”. Desde el primer instante planteó la problemática que se genera de la relación entre el incremento de la superficie cultivada de soja y la consecuente reducción de superficie para cultivos de invierno. Esto resulta en un exceso de disponibilidad de recursos respecto a la demanda. Como solución a este dilema, planteó la intensificación de tierra, trabajo, capital, conocimiento y tecnología.
La intensificación asume un aumento en la producción de granos y el uso intenso de los recursos del ambiente, como ser el agua, la radiación solar y los nutrientes. Este proceso consta de la realización de cultivos más frecuentes con el objetivo de capturar mejor dichos recursos. Finalmente, el especialista enfatizó en la diferencia entre la rotación y la intensificación 0, a partir de ahora denominada “Rotación 2.0″. Mientras que la primera apunta a la alternancia, la segunda lo hace a la frecuencia y asegura una menor pérdida de nutrientes como así también una mayor productividad del grano.

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