“La gente demanda justicia”, dijo Bergoglio en Luján


En su homilía, el cardenal señaló que es el pedido permanente de los fieles. Y que hay que trabajar por ese objetivo. Más de 800 mil peregrinos desafiaron el mal tiempo y llegaron a pie a la Basílica.


Misa central. El cardenal Bergoglio habló ante los fieles ayer a la mañana. Dijo que “ser justos” es “ocuparnos más y mejor unos de otros”. (Foto: Alfredo Martinez / Clarín)

(Por Sergio Rubin, para Clarín) En el cierre de la tradicional peregrinación juvenil a la basílica de Luján, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, reveló ayer que existe en muchos fieles católicos una demanda de justicia en la sociedad. Y señaló que ello se refleja en las intenciones que dejan en la basílica durante su visita a lo largo del año. De hecho, esa gran cantidad de peticiones suscitó el lema de la caminata de este año: “Madre enséñanos a trabajar por la justicia”. Una marcha piadosa que este fin de semana volvió a revalidar su titulo de principal manifestación de fe del país, al congregar, pese al mal tiempo, a más de 800 mil personas.
“Hoy en la Casa de nuestra Madre le venimos a hacer un pedido: que nos enseñe a trabajar por la justicia. ¿Pero saben ustedes a quién se le ocurrió hacer este pedido? A ustedes mismos. Sí, porque en las oraciones que escriben cuando visitan Luján fue apareciendo esta oración que hoy es el lema”, dijo Bergoglio en la homilía de la misa central de la marcha, que presidió a las 7 de la mañana desde un altar levantado frente a la basílica.
En esa ocasión, el cardenal le rogó a la Virgen María que “(nos dé) fuerza para trabajar por la justicia, serenidad cuando haya dificultades, que seamos hermanos para poder compartir el camino”.
La caminata –la número 38– se había iniciado formalmente el sábado al mediodía desde el cruce de las avenidas Rivadavia y General Paz, en Liniers. Aunque ya desde la mañana temprano había peregrinos marchando. Los pronósticos de lluvia no provocaron una sensible merma en la participación. Además, más allá de alguna llovizna durante la noche y la madrugada, el agua cayó, providencialmente, al final de la misa. Más de 5.000 voluntarios distribuidos en 50 puestos de apoyo y sanitarios instalados desde Merlo, asistieron a los peregrinos.
La nota singular de este año fue la participación de familiares de las víctimas del accidente ferroviario de la estación de Once, línea que, precisamente, hace el mismo recorrido que la peregrinación, y que costó la vida de 51 pasajeros.
Entre ellos, se contaron los padres de Lucas Menghini Rey, el joven que apareció muerto dos días después, aprisionado en un vagón. Con carteles reclamando justicia, los familiares buscaron sumar adherentes a su campaña “500 mil caras por justicia” en la que cada participante pone una foto suya en un cartel que dice “Justicia para las víctimas de la tragedia de Once”, y que se puede descargar de Facebook (“Tragedia Once”).
Para Bergoglio, el pedido de justicia “hecho aquí en Luján posiblemente haya surgido del corazón de tantos peregrinos después de haber sido recibidos y escuchados. Porque, aquí en Luján, a cada peregrino se lo recibe y se lo escucha. Y ser recibidos y escuchados –añadió– es un gran acto de justicia; y gracias a eso estamos en paz, rezando y nos brotan cosas muy sinceras en el corazón, en la oración con la Virgen. Y por eso surge esta necesidad de ser más hermanos, ocuparnos más y mejor unos de otros. Eso ya es ser justos”.
Y completó: “Que a nadie le falte la actitud de tener que aprender cada día a ser más justos en la vida. Que se nos enseñe dónde habrá que poner una mirada más abierta y disponible, menos egoísta e interesada; que se nos enseñe a que no hagamos ‘la nuestra’, a que no se diga de cada uno de nosotros: ‘Este hace la suya’, sino a mirarnos como hermanos y a preocuparnos por los demás”.

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